Al ver que entro me nombra y abraza efusivamente. Luego susurra:- vamos a la cama- Me quito el abrigo y él se desviste con nerviosismo.
- ¿ De costado?-
- Sí, pero antes hazme unos masajitos. Mientras mis manos suben y bajan, él fija la vista en la mesa a donde espera la jeringa con la medicina.
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