miércoles, 26 de septiembre de 2012

ECOSISTEMA EN DETERIORO

Cuando José López se percató de la situación, ya estaba casi llegando al restaurante; de golpe paró y llevándose las manos a la cabeza exclamó un larguísimo ¡nooooooo!
De inmediato regresó a su casa, apresurado y nervioso, subió la escalera, entró al dormitorio y tomó entre sus manos el vaso de agua que estaba sobre la mesa de luz, al mismo tiempo que pensaba en que estos olvidos eran cada vez más frecuentes. Mientras se mojaba los dedos al retirar el contenido del vaso, ya recompuesto y aliviado, pensaba en el jugoso churrasco que iba a masticar.

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